domingo, 13 de julio de 2008

Mamá y Papá es hora de despertar

Cada día los hijos se van más tarde del hogar, es más, hay treintones que aún dependen de sus padres.
A esos se les llama MANTENIDOS.
Parece que las madres y los padres estamos fallando en el proceso de separación, en la ayuda a nuestros hijos para lograr su propia independencia. Eso se llama COMPLEJO DE GALLINA.
Es curioso lo que pasa, es que los padres confundimos lo que es el amor y nos dedicamos a hacer felices a nuestros hijos, a cumplir sus caprichos, a resolverles la vida y no pensamos que lo que da por resultado es la infelicidad, ya que nuestros hijos nunca aprenderán a ganarse la vida y a ser autosuficientes. Eso se le llama hacerlos DEPENDIENTES e INÚTILES.
En aras de una felicidad mal entendida queremos llenarlos de cosas materiales, le damos la mejor fiesta de cumpleaños, la mejor ropa, los tenis más caros, una mejor escuela, dinero para los antros, hasta un carro si es posible y constantes gratificaciones que están muy lejos de ganárselas, que no se merecen y lo más grave es que no lo agradecen. Eso se llama ALCAHUETERÍA.
Te sacrificas en todos los sentidos para que tus hijos tengan lo mejor y nunca quedas bien y lo que se recibe por parte de ellos son: exigencias, egoísmos y en muchos casos descalificación y malos tratos. Les has dado tanto, que se creen merecedores de todo. No te piden ... te exigen.
Les hemos dado tanta atención, que se sienten el centro del universo, cargados de egoísmo, creen que el mundo debe girar a su alrededor y que lo único valioso, importante y primordial son ellos.
No les hemos inculcado la conciencia de su papel en la familia, si yo como padre/madre cumplo con el compromiso y la responsabilidad de cubrir sus necesidades; personales, de salud y escolares, a ellos les toca el compromiso de sacar buenas calificaciones y coloborar en el hogar.
¿Qué está pasando con estas nuevas generaciones?
Si miramos un poco hacia atrás y revisamos los años lejanos o cercanos a nuestra juventud, todo era muy diferente: No tenías teléfono celular, y no te pasaba nada, te conformabas con la ropa que tu mamá te podía comprar y no por eso te sentías diferente ni descalificado por no usar una marca "X" o "Z".
Si te llamaban la atención, te negaban un permiso o te daban un coscorrón, no amenazabas a tus padres con denuncias a derechos humanos y mucho menos le mencionabas la lista de derechos de los niños y jóvenes.
Si te ibas a una tardeada, fiesta o pachanga, te comprometías a llegar a una hora determinada, que tenías que cumplir, de lo contrario, no había permiso para la siguiente. Y eso no era motivo para emitir gritos, zapatazos y azotes de puerta, o tener durante una semana sonrisas fingidas y caras largas. En ese tiempo había un valor muy importante que nos inculcaron y se llama RESPETO.
Ahora no se conoce, no forma parte del acervo cultural de las nuevas generaciones, no sabemos en que lugar estará o detrás de que mueble quedó escondido para que nuestros hijos no lo encuentren y mucho menos lo practiquen y surge la pregunta, ¿serán los hijos los que lo perdieron?.
En aquellos tiempos de familias grandes, la mamá no tenía mucho tiempo para sentarse con nosotros, para hacer la tarea. Y no era común reprobar materias y mucho menos perder el año escolar. Había valores que era preponderantes; uno era el orden, el otro la disciplina y otro la obediencia.
Hoy en día los padres tienen que hacer la tarea, comprar la monografía y lo único que falta es ir a presentar el examen en el salón de clase, limpiarle los zapatos, zambullirse en el sillón buscando el cuaderno, el sacapuntas y buscar en el basurero la circular que tiene que firmar para ser entregada el día siguiente... y todo este circo para el niño no haga berrinche y no sufra de deshidratación a causa de sus lágrimas, y lo más triste, para mantener la "paz social" en el hogar, donde la solvencia y la autoridad de los padres hace mucho que no existen.
Y qué decimos de lo cotidiano en el hogar, donde para evitar conflictos y discusiones, como ya no funciona aquel estribillo de "Jorgito a la 1 ... Jorgito a las 2 ... a las merititas, meri, meri, titas ... o voy a contar a las 10 ... va una, van dos ..."
Nos convertimos en la sirvienta, recogedora de cachivaches que dejan los hijos tirados en el suelo, lavaplatos, tiende camas ...
Eso sí, con la boca callada para no caer gordas con tanta habladuría y nos les permitimos a los hijos que se desgasten siquiera recogiendo su propio tiradero.
Total, ¿para qué?, ellos por qué, si para eso está mamá, ¿querías hija(o) no?.
Y aparte mi mamá ni trabaja, se la pasa todo el día en la casa sin hacer nada.
Claro esa frase la a oído en casa de otra persona.
En aquellos tiempos no te sobreprotegían, ni te solucionaban los problemas, tenías la liberta hasta para cometer errores, lo cual te llevó a desarrollar un sentido de responsabilidad y de identidad. Eso se llama CRECER.
Dentro de ese proceso de crecimiento no estábamos excentos de un coscorrón o una que otra nalgada bien puesta, misma que a nadie le ocasionó un trauma, ni hubo necesidad de llevarlo al psicólogo. En aquellos tiempos la voz de nuestros padres se escuchaba con respeto, las órdenes se acataban sin protestar y no tenían miedo de que los hijos (as) les dijeran: "aquí no me comprenden, no me dejan ser, me voy de la casa".
¿Pues a donde te ibas a ir que te trataran mejor que en tu casa?
En aquellos días los padres no tenían miedo de llamarte la atención y que te enojaras. Total teníamos dos trabajos: enojarnos y contentarnos.
En aquellos tiempos si no querías comer te quedabas con hambre, porque no te daban dinero para comprar todas las cochinadas de la tienda, además la mamá se levantaba temprano a hacer el desayuno.
En aquellos tiempos los papás no justificaban las malas calificaciones, ni tu mal comportamiento en la escuela, ni la falta de respeto a los maestros, ni tu falta de colaboración y apoyo en tu casa. En aquellos tiempos los papás decían NO. Y NO quería decir NO.
En aquellos tiempos mi mamá no tenía como asistente educativo a la televisión, se daba tiempo, para escucharme, de acuerdo a sus posibilidades me informaba, pero sobre todo me formaba.
En aquellos tiempos la figura de la madre era muy diferente al actual, el amor, el respeto no daba cabida a actuales calificativos: Mi mamá está loca, está manopáusica, es una histérica, está neurótica, es una fustrada y quien sabe cuantos calificativos más. Mismos que causan una gran pena, no se sí por quien los emite o por quién los recibe.
¿Qué vamos a hacer con los hijos de hoy? Egoístas, aprovechados, dependientes, irresponsables, irrespetuosos, groseros, estafadores económicos y emocionales.
Si no les das dinero te lo roban, porque así se llama a la acción de tomar algo que no es tuyo.
Enséñales a ganar su propio dinero con honestidad para que sepan lo que cuesta administrarlo y disfrutarlo.
Enséñales a valorar las oportunidades de estudio, no todas las personas tienen el provilegio de prepararse y tener una profesión y formar un plan de vida. No les permitas que te amenacen con salirse de la escuela y no estudiar.
¿Qué vas a hacer con un parásito en tu casa?
Enséñales a respetar a sus semejantes, para cuando tengan pareja la sepan cultivar y procurar. La igualdad entre hombres y mujeres no es faltarse al respeto, ni tener jerarquías ventajosas.
Enseñáles a formar su escala de valores que lo harán un ser humano de bien, útil a su familia y a la sociedad.
Hazle conciencia de que los valores no han pasado de moda, ni son pieza de museo.
Enséñales a quererse a sí mismos, para que cuando tengan a sus hijos, los amen y eduquen. Para que tengan credibilidad en la relación de pareja y no opten por la unión libre que engendra promiscuidad y falta de selectividad afectiva.
Tus hijos son tu responsabilidad, cuando Dios puso en tus brazos ese pequeño ser, te lo dió limpio, sano, puro, te dió un maravilloso material para tú elaboraras una obra de arte con el(ella).
¿Qué has hecho con este pequeño ser? ¿en que lo has convertido? ¿qué cuentas le vas a entregar al Creador, de la misión que te encomendó? De formar un ser humano de bien.
Dios castiga también la falta de atención y negligencia.
Haz un examen de conciencia y reconoce tus errores y enmiéndalos, reconoce tus carencias y prepárate, busca tu dignidad y recupérala.
Hoy nos preocupamos por llenar de cosas materiales a los hijos y olvidamos por completo sus necesidades espirituales. También el alma necesita alimento.
Enseñáles a ejercer y practicar la generosidad, hay muchas cosas que dar: una sonrisa, una flor, una amistad, amor, compañía, una palabra amable, una oración, un pensamiento positivo.
Un corazón generoso siempre está rebosante de paz. Dales la oportunidad de estar en paz, pero primero ayudales a conocerla.

¡ Mamá y papá es hora de despertar !

domingo, 13 de abril de 2008

Las Adversidades

Tiempo atras yo era vecina de un medico cuyo pasatiempo era plantar arboles en el enorme patio de su casa. A veces observaba, desde mi ventana, su esfuerzo por plantar arboles y arboles todos los dias.

Lo que mas llamaba mi atencion, sin embargo, era el hecho de que el jamas regaba los arboles que plantaba. Pude notar, despues de algun tiempo, que estos estaban demorando mucho en crecer. Cierto dia decidi acercarme a el y preguntarle si no tenia temor de que sus arboles no crecieran, pues habia visto que nunca los regaba. Fue cuando, con un aire orgulloso, me describio su fantastica teoria.

Me dijo que, si regase las plantas, las raices se acomodarian en la superficie y se quedarian siempre esperando el agua facil que venia de encima. Como el no las regaba, los arboles tardarian mas en crecer, pero sus raices migrarian hacia lo mas profundo, en busca del agua y los nutrientes que se encontraban en las capas inferiores del suelo.
Asi, segun el, los arboles tendrian raices profundas, y serian mas resistentes a las inclemencias del tiempo. Y me dijo que, frecuentemente, daba unas palmadas a las ramas y tronco con un periodico, con el fin de que se mantuvieran siempre atentos y despiertos. Esa fue la unica conversacion que tuve con mi vecino. Tiempo despues me fui a vivir a otra ciudad y nunca mas volvi a verlo. Anos mas tarde, al regresar, fui a echar un vistazo a mi antigua casa.
Al aproximarme, note un bosque que no habia antes.
Mi antiguo vecino habia realizado su sueno.
Lo curioso es que aquel era un dia de viento muy fuerte y helado, en que los arboles de la calle estaban arqueados, como si no pudieran resistir al rigor del invierno.
Mientras tanto, al acercarme al patio del medico, note como sus arboles estaban solidos: practicamente no se movian, resistiendo estoicamente al fuerte viento.
"Que efecto tan curioso", pense. Las adversidades por las que aquellos arboles habian pasado, soportando los golpes con el periodico y habiendo sido privados de agua, parecian haberlos beneficiado de un modo que el confort y tratamiento mas facil jamas lo habian conseguido.
Todas las noches, antes de acostarme, siempre observo a mi hija. Veo atentamente su cama y noto como ha crecido. Frecuentemente rezo por ella. La mayoria de las veces, pido que su vida sea facil, que no sufra las dificultades y agresiones de este mundo.
He pensado, sin embargo, que es hora de cambiar mis ruegos. Ese cambio tiene que ver con el hecho de que es inevitable que los vientos helados y fuertes los alcancen. Se que ella encontrara innumerables dificultades y que, por tanto, mis deseos de que estas no ocurran han sido muy ingenuos. Siempre habra un tempestad en algun punto de nuestro camino, porque, queramos o no, la vida no es facil.
Contrario a lo que siempre he hecho, ahora empezare a rezar para que mi hija crezca con raices profundas, de modo que puedan tomar la energia de las mejores fuentes, de las mas divinas, las que se encuentran en los lugares mas dificiles.
PEDIMOS TENER FACILIDADES, PERO LO QUE EN VERDAD NECESITAMOS PEDIR ES QUE DESARROLLEMOS RAICES FUERTES Y PROFUNDAS, DE MODO QUE, CUANDO LAS TEMPESTADES LLEGUEN Y LOS VIENTOS HELADOS SOPLEN, RESISTAMOS CON FORTALEZA, EN VEZ DE SER SUBYUGADOS Y BARRIDOS MUY LEJOS DE NUESTRO SITIO.

domingo, 9 de marzo de 2008

Justicia


Justicia : Es dar a cada quien lo suyo.


Estas fueron las palabras declamadas por mi pequeña Isabella. (19/02/2008)


jueves, 28 de febrero de 2008

El Oleaje de la Vida

Hoy leí esto que me pareció interesante, y hay mucha verdad en estas líneas, es algo por lo que estoy pasando, y así lo veo, cuando las cosas parecen ir mal siempre hay una razón e invariablemente esa razón nos beneficia...algunas veces la persona que avienta piedras a nuestro barco lo hace con intención de dañar, y en vez de hundir nuestro barco generan olas que nos acerca a nuestro objetivo/meta.
Una vez, un niño se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago.

Sin darse cuenta, el botecito impulsado por un ligero viento fue más allá de su alcance.

Apenado, corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor que se hallaba cerca, para que lo ayudara en su apuro.

Sin decir nada el muchacho empezó a juntar piedras y a arrojarlas… al parecer en contra del barquito.

El pequeño pensó que nunca tendría su barco otra vez, y que el muchacho se estaba burlando de él. Sin embargo, luego se dió cuenta de que en vez de tocar al barco, cada piedra iba un poco más allá de éste y originaba una pequeña ola que hacía retroceder el barquito hasta la orilla.

Cada piedra estaba calculada, y por último el juguete fue traído al alcance del niño pequeño, que quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro.

"A veces ocurren cosas en nuestra vida que parecen desagradables, sin sentido ni plan, y hasta nos parece que nos hunden más y más; pero si esperamos y tenemos confianza en Dios nos daremos cuenta de que cada prueba es como una piedra arrojada sobre las aguas de nuestra vida, que nos trae más cerca de nuestro objetivo."

A la vida podríamos verla como un laberinto con muchos caminos por tomar.

En él camino que elijamos, podemos estrellarnos contra las paredes cuando las circunstancias son difíciles, pero… ¿porque angustiarnos, preocuparnos o renegar de los problemas?.

Es mejor una actitud positiva… ¿es difícil?, ¡claro que lo es!, pero obviamente no construiremos nuestra pirámide en veinticuatro horas, debemos perseverar.

Ni el talento, ni la suerte, ni las buenas relaciones interpersonales, ni las buenas posiciones, nos pueden ayudar por sí solas; solo perseverando podemos alcanzar nuestras verdaderas metas en la vida.

domingo, 10 de febrero de 2008

El Árbol de los Amigos




Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro.



A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos. Tal vez cada hoja deun árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, que nos muestran lo que es la vida.

Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien. Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.

A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz. Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies. Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo,tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellosa costumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca. Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.

El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja mas felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud,suerte y prosperidad. Hoy y siempre... Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de si y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.


Autor: Jorge Luis Borges

sábado, 9 de febrero de 2008

¿Quién es un verdadero amigo?

Sobre todo en tiempos díficiles, nos preguntamos quienes son los verdaderos amigos, he encontrado esta reflexión que hoy quiero compartir con los visitantes de mi blogspot, espero les guste.
¿Quién es un verdadero amigo?
En un frente de batalla, en la guerra, un soldado le dice a su Teniente:
-Mi amigo no ha regresado del campo de batalla Señor. Solicito permiso para ir a buscarlo.
-Permiso denegado -replicó el oficial- No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto.
El soldado haciendo caso omiso de la prohibición, salió, y una hora más tarde regreso mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo. El oficial estaba furioso:
-¡Ya le dije yo que había muerto!!! ¿Dígame, merecía la pena ir allá para traer un cadáver?
Y el soldado moribundo, respondió:
-Claro que sí Señor. Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme:
- ¡"Estaba seguro que vendrías".
"Un Amigo es aquel que llega, cuando todo el mundo se ha ido"

viernes, 8 de febrero de 2008

El Cofre Mágico

Un campesino notó que su hacienda desmejoraba. Sus deudas se acumulaban y el lugar no rendía los frutos de otros tiempos. Desesperado fue al domicilio del “brujo” del pueblo para que le ayudara a mejorar la situación.

Este, después de conocer sus problemas, le entregó un pequeño cofre de madera, cerrado y sellado, con el compromiso de que a partir del día siguiente caminara con el cofre, recorriendo la finca, por lo menos tres kilómetros diarios durante una semana.

Cumplida la tarea debería regresar para contarle si el “cofre mágico” le había mejorado la situación.

Al día siguiente, el hacendado recorrió su finca y en el primer trayecto encontró a sus empleados cómodamente durmiendo, quienes al verle, sorprendidos, continuaron su tarea. Al día siguiente y durante seis más, encontró las cercas dañadas, los animales enfermos, las cosechas a punto de perderse y la finca en abandono total.

Los empleados, al notar la presencia continua de su patrón comenzaron a trabajar honestamente y se dedicaron a mejorar la hacienda.

Luego de siete días de hacer esa rutina, el hacendado regresó al domicilio del brujo y su comentario fue que estaba feliz del campo en su finca: mejoraron los ingresos, las cosechas aumentaron, se duplicó la producción y los problemas se solucionaron.

Le pidió al brujo que le dejara por más tiempo el cofrecito. El brujo, al oír esto, le dijo que abriera el cobre y viera su contenido. El hacendado rompió el sello de seguridad y abrió el cofre para descubrir, un pequeño papel que decía:

«Para obrar el milagro es necesario que cada día ESTEMOS CERCA de nuestro negocio, sin olvidar el compromiso que tenemos con él. Una vuelta al día es suficiente para ver los frutos de nuestro trabajo».
Comentario:
Nada más cierto, "Al pie del amo engorda el caballo"